
La Orden de San Esteban Papa y Mártir nació en el contexto de la consolidación del poder de Cosme I de Médici en Toscana. Las victorias de Montemurlo, en 1537, y Scannagallo, en 1554, habían afirmado su autoridad y preparado la transformación política que culminaría con la creación del Gran Ducado de Toscana. Cosme quiso dotar a su Casa de una institución caballeresca y religiosa que reuniera a la nobleza toscana, contribuyera a la defensa del Mediterráneo frente al poder otomano y la piratería y proporcionara al nuevo Estado una organización naval permanente.
El patronazgo de la Orden fue confiado a San Esteban Papa y Mártir, cuya festividad, celebrada el 2 de agosto, coincidía con la fecha de las dos grandes victorias militares de Cosme I.
El papa Pío IV erigió la Orden el 1 de octubre de 1561 mediante el breve Dilecto Filio, bajo la Regla de San Benito. La bula His quae pro Religionis Propagatione, de 1562, confirmó su constitución y reguló el Gran Maestrazgo, vinculado a la dignidad soberana de la Casa de Médici. El 15 de marzo de 1562, Cosme I fue solemnemente investido como Gran Maestre en Pisa.
Una orden religiosa y militar
La Orden desarrolló una compleja organización religiosa, nobiliaria y militar. Entre sus principales dignidades figuraban el Comendador Mayor, el Gran Condestable y el Almirante, junto con priores, bailíos y caballeros, y su gobierno se articulaba mediante órganos entre los que ocupaba un lugar destacado el Consejo de los Doce.
Sus miembros se distribuían tradicionalmente entre Mílites de Justicia, Capellanes y Sirvientes, con diferentes obligaciones y requisitos de ingreso. Para los caballeros de Justicia se establecieron rigurosas probanzas nobiliarias, mientras que la condición religiosa de la institución se manifestaba mediante los votos y las obligaciones espirituales asumidas por sus miembros.
La sede de la Orden se estableció en Pisa, donde Giorgio Vasari transformó la antigua Plaza de los Ancianos en la actual Piazza dei Cavalieri. El Palazzo della Carovana se convirtió en sede conventual y la iglesia de Santo Stefano dei Cavalieri en su principal templo. Livorno, convertido progresivamente en el gran puerto del Estado toscano, desempeñó asimismo un papel fundamental en su actividad marítima.
La flota estefaniana participó en las principales operaciones mediterráneas de su tiempo. Sus galeras intervinieron en el socorro de Malta, en la batalla de Lepanto y en numerosas expediciones contra fuerzas otomanas y corsarias. A medida que cambiaron las circunstancias políticas y militares del Mediterráneo, sus funciones fueron evolucionando y adquirieron creciente importancia la protección de la navegación y la defensa del litoral toscano.
La dimensión religiosa de la institución tuvo también una expresión femenina con la fundación en Florencia, en 1563, del monasterio de la Santísima Concepción, cuyas religiosas quedaron vinculadas a la tradición estefaniana y fueron conocidas como monjas caballeras.
La continuidad del Gran Maestrazgo
La cuestión del Gran Maestrazgo quedó vinculada a la sucesión dinástica toscana. Después de la muerte de Juan Gastón de Médici en 1737 y del acceso de Francisco Esteban de Lorena al gobierno de Toscana, los Habsburgo-Lorena asumieron también el ejercicio efectivo del Gran Maestrazgo.
La Casa de Médici de Toscana de Ottajano sostiene que esta transferencia no extinguió el Gran Maestrazgo mediceo, cuya naturaleza y sucesión se encuentran determinadas por los documentos pontificios fundacionales y por su vinculación con la Casa de Médici. Esta posición forma parte de la misma tradición jurídico-dinástica sobre la sucesión del Gran Ducado conservada por la rama de Ottajano.
El actual jefe de la Casa, S.A.R. el Gran Duque Ottaviano de’ Medici di Toscana di Ottajano, ejerce el Gran Maestrazgo de la Orden en virtud de esta continuidad.
La Orden en la actualidad
La Orden conserva su carácter cristiano y caballeresco, adaptando su actividad a las circunstancias contemporáneas. Su misión actual comprende la defensa de los valores humanísticos y cristianos, la ayuda a quienes se encuentran en situación de necesidad, la protección del patrimonio y una especial atención a la conservación de la naturaleza y de la biodiversidad.
Esta última dimensión se desarrolla, entre otras iniciativas, mediante el Cuerpo de Socorro Naturalista de la Orden de San Esteban (COSSNOS) y mediante actividades de formación, estudio y acción humanitaria y medioambiental.
Los estatutos actuales contemplan diferentes categorías y dignidades, desde los Bailíos Gran Cruz hasta los Caballeros de Oficio, con requisitos y probanzas diferentes según la clase de ingreso. Entre las condiciones generales se encuentran la mayoría de edad, la conducta acorde con los principios de la institución y, conforme a su naturaleza religiosa, la profesión de la fe católica, sin perjuicio de las modalidades previstas estatutariamente para determinados cristianos no católicos.
La instrucción de los expedientes de admisión y de las correspondientes probanzas compete a la Diputación Granducal para la Nobleza y Ciudadanía de Toscana.
La presencia de la Orden fuera de Italia se articula mediante sus estructuras territoriales. Entre ellas se encuentra la Lugartenencia del Reino de España, erigida por el Gran Maestre para organizar y desarrollar las actividades de la Orden en territorio español.
